Quiero sacar de mi mente un pensamiento.
Soy católica, estoy en contra de la FIV, no comparto el aborto ni la eutanasia; no soy partidaria de sonsacar favores a Dios Padre a fuerza de ayunos y oraciones; no comparto los estados de euforia como expresiones de fe y de presencia de Dios Padre.
Con cierta frecuencia, leo palabras peyorativas que acusan y señalan a las personas que pensamos de este modo, con expresiones de reprobación, de rechazo y sentencian con "verdad humana" que somos obstrucción del futuro, que somos un grupo de retrógrados, "egoístas", faltos de realidad porque no nos apuntamos a seguirle el juego a la soberbia de la ciencia y la tecnología; y en el otro caso, ser mal vistos, por que profesamos una fe expresa en una religión a la que hay que dar muerte cuanto antes.
Hoy es 2 de agosto, día que celebramos a la Virgen María en la advocación de la Reina de los Ángeles. Un día de fiesta con ciertos tintes de "católico-fobia", que causan dolor en el corazón, porque muchos de esos ataques provienen de personas a quienes uno aprecia y estima y valora como genuinos hermanos en Cristo Jesús, aunque no compartan con uno el catolicismo.
Cristo enseñó que el valor del amor está en amar al enemigo, en amar al prójimo simplemente porque es un hijo adoptivo del Padre Celestial, condición que compartimos todos los seres humanos, creyentes y no creyentes, católicos y no católicos. Me pregunto, ¿estas condiciones nos convierten en enemigos? ¿son razones para atacar y descalificar?
La soberbia humana nacida de la razón, razón que es producto de la inteligencia que Dios mismo deposita en cada persona, es, a mi parecer, uno de los actores principales en esta división, en esta enemistad.
"Podeis suponer que si un árbol es bueno, su fruto será bueno, y que si un árbol es malo, su fruto será malo, pues el árbol se reconoce por su fruto. ¡Raza de víboras¡, ¿cómo podeis vosotros hablar de cosas buenas siendo malos? Porque la boca habla de lo que rebosa el corazón.
El hombre bueno saca cosas buenas del buen tesoro, y el hombre malo saca cosas malas del tesoro malo. Os digo que los hombres darán cuenta el día del Juicio de toda palabra ociosa que pronuncien. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado." Mateo capítulo doce, del 33-37.
Por mi parte, en consecuencia con mi experiencia de Dios, a ÉL ruego, me conceda la claridad para, como hasta ahora, no insultar, no menospreciar, no juzgar ni mucho menos dictar sentencia y aplicar sanción a todo aquel que no comparte mis ideas, mis principios, mi expresión de fe, ni practica el catolicismo.
Bendiciones y un grande abrazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario