Hoy deseo compartirles mis experiencias de ayer domingo, 8 de mayo, durante el primer partido de dos, para la final del campeonato de verano del fútbol nacional, entre los equipos de San Carlos y la Liga Deportiva Alajuelense.
Primero hago referencia que de aficionada al fútbol tengo relativamente poco tiempo de serlo, de niña me desagradaba este deporte, pues fue la causa de muuuuuchos domingos aburrida en el estadio Carlos Ugalde Alvarez, casa del equipo de San Carlos, porque mis papás eran miembros activos del San Carlos FC y, además de reuniones de junta, ayudaban con la venta de comidas en el chinamo que el Ala Femenina del equipo tenía (o tiene) en el estadio.
Con el tiempo y luego de ir comprendiendo en qué consiste el fútbol, le he ido tomando el gusto. Soy aficionada "light", no me gusta el fanatismo, por lo tanto no considero que llegaré a caer en ese extremo.
En cuanto al día de ayer, la jornada comenzó desde muy temprano pues teníamos que desplazarnos desde donde vivimos, a 30 minutos del centro de la ciudad de La Fortuna, la cual a su vez dista a 1 hora de Ciudad Quesada, cabecera del cantón de San Carlos y la ciudad donde se halla el estadio. Había que estar bien tempranito haciendo fila, porque las puertas del estadio las abrían a la 1pm y el partido se jugaría a las 5pm.
Una vez frente al estadio, alineados para poder entrar, ya se sentía la fiesta: vendedores de banderas, de capas para la lluvia (San Carlos es reconocido porque siempre está lloviendo), pulseritas, gorras, vuvuzelas, camisetas, revendedores de entradas ofrecían lo suyo y hasta un pintacaritas, gratuitamente ilustraba con los colores del equipo favorito, los rostros de los aficionados. También como no se permite ingresar al estadio con monedas (para evitar agresiones a los jugadores y árbitros) hubo la presencia de representantes de causas sociales para aprovechar la situación y así hacer colecta.
Ya dentro del estadio, entretenidos con actividades como concursos, bailarines, reconocimientos, y el destacado joven que iba por toda la cancha, gradería por gradería, haciendo suertes con un balón al mejor estilo del Cirque du Soleil.
La energía de los aficionados es increíblemente maravillosa, escuchar tantas gargantas corear al equipo, animarlo, es hermoso. Lástima que todavía muchos, dan lugar a cantar insultos a la afición contraria así como a los jugadores contrarios; mención aparte, son los habituales "madrazos" que se gritan desde el alma, en desahogo de una jugada frustrada.
Hubo un muchacho en particular, estaba sentado delante de mí, todo el tiempo dedicó señas, insultos y "recomendaciones" a los liguistas, pero lo destaco porque me resultaron llamativos la vehemencia y el ardor con que vertía sus energías en tales acciones. Al final del encuentro y con el resultado en nuestra contra, el joven entró en una especie de trance futbolístico que no lo dejaba dar crédito a lo que había sucedido.
En cuanto a la barra de los alajuelenses, algunos destacaron por su actitud soez, con gestos obscenos e incluso hubo uno que se bajó los pantalones y dejó las nalgas al desnudo. Triste, pero cierto.
Mientras tanto, en la cancha los equipos en pugna. San Carlos, novato en las lides de finales de campeonato, lució con gran amor por la camiseta, aunque, creo fue por los nervios, bastante desorientado y aún así aguerrido. En cuanto a los adversarios, a todas luces se vió que estudiaron concienzudamente los movimientos del equipo sancarleño, pero jugaron haciendo uso de golpes, triquiñuelas, zancadillas e incluso, mofándose de los nuestros...aquí pregunto ¿será acaso por esa errada concepción a nivel nacional de que los sancarleños somos unos "botas de hule", maiceros sin roce?
En fin, ayer se vivió la fiesta del fútbol una vez más. A Dios gracias, pude ser testigo presencial y disfrutarlo en amplio espectro. Ya veremos que sucederá en el partido decisivo.
Bendiciones y abrazos.
2 comentarios:
A mi el fútbol si que no me gusta. Pero hace un par de años decidí aventurarme a acompañar a mi esposo al estadio. Me desilusione mucho, en lugar de ser un ambiente sano y familiar en donde se promueve el deporte y la sana competencia, encontré un lugar lleno de insultos, enojo y descontento. Lastimosamente eso aumento mi desagrado por ese deporte.
Tarde pero seguro. El fútbol siempre será polémico, pues dada su naturaleza competitiva así como colectiva, sumada a la necesidad de autoafirmación de los seguidores de tal o cual equipo, propicia los actos de violencia y de faltas a la moral pública.
Hay quienes aseguran que el fútbol sirve como válvula de escape para las frustraciones y es una especie de opio que provee la sensación de bienestar cuando el equipo favorito de "X" persona, gana.
Para mí, el fútbol en sí, no es negativo, se requiere talento para jugarlo y de gran visión estratégica para ganar los partidos.
Lamentablemente, son las malas actitudes de algunos protagonistas, tanto jugadores, miembros de cuerpo técnico como aficionados, las que denotan mala educación, mal gusto y desprestigian el deporte.
Si como sociedad, desde el seno de la familia, vamos limpiando dichas actitudes, creo que el fútbol podría llegar a ser, en verdad, una actividad para disfrutar en familia.
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